
Demasiado tiempo. Ha transcurrido casi una temporada de la nueva televisación del fútbol argentino y las mejoras no aparecen. Más allá de algunos, hasta cierto punto tolerables, problemas técnicos, la calidad periodística decae fecha tras fecha. Y lo peor: los partidos siguen sin ser para todos.
Uno puede aguantar que se corte la señal, que los que ponen los sócalos publicitarios tengan poco criterio y pisen los relatos o comentarios en jugadas claves, pero la mala tarea que desarrollan una gran parte de los periodistas merece ser remarcada. Lejos está uno en querer ser “vigilante” pero si esas personas muchas veces (y aún hoy) se han colocado ellos mismos en el altar de intocables y son poco agudos y soberbios en la crítica hacia los demás, no es un pecado remarcar, con fundamentos, su desacertadas intervenciones, más tratándose de profesionales de experiencia. Además no son uno, ni dos, ni siquiera tres los errores: son muchos, constantes y repetidos. En la transmisión de anoche de River –Godoy Cruz, por citar un caso reciente, se repitió hasta el hartazgo la jugada del segundo gol de equipo de Nuñez, buscando vaya a saber qué: como mucho, ya que la acción fue muy clara, en la segunda repetición debería haber quedado dilucidado que Ferrari estaba habilitado por la cesión de no uno, sino dos rivales. Marcelo Araujo y Julio Ricardo parecieron ser los únicos de todos los televidentes que no lo notaron y pasaron la jugada hasta el hartazgo. Como contrapartida hubo escasas o nulas reiteraciones en jugadas más polémicas (los supuestos penales a David Ramírez en el primer tiempo y a Ferrari en el segundo) y hacia a Angel Cappa: aún hoy no se sabe cómo vivió el partido el nuevo DT, si gritó los goles, dio muchas indicaciones etcétera. Una ¿omisión? importante. Situaciones similares se vivieron en otros encuentros: demoras en revivir algún gol o priorizar imagenes de archivo a la actualidad misma (en el gol del récord de Palermo). A esto le sumamos que quienes televisan dan la orden de cuando arrancar un partido o un segundo tiempo, hecho tantas veces criticado en épocas de TyC. Y preferimos no hablar de los horrores que se comenten en la pronunciación de nombres y apellidos.
Pero en fin, estas son circunstancias que quedan a criterio de la paciencia del espectador. Lo delicado es que aún hoy, muchos siguen sin ver los encuentros. Y no solo porque la señal de Canal 7, la Televisión Pública, no llega a todos los rincones del país. Desde que algunos partidos son emitidos por Canal 9 y América son más de los imaginados los que se privan de seguir las alternativas del Clausura: estas son señales que llegan por cable en la mayoría de las ciudades del interior y los canales locales no bajan su programación. Y no siempre son partidos “intrascendentes”, de hecho River –Godoy Cruz fue emitido por el ex canal de la palomita al igual que lo será hoy el clásico Central –Newell’s.
Si tenemos en cuenta que el Estado invierte mucho dinero y no se obtiene rédito para llevar de esta manera la televisación del fútbol de primera, no está mal marcar los desaciertos para ser corregidos. Espero que la soberbia de algunos que nos comandan no haga que no asuman su responsabilidad y arreglen, principalmente, la llegada de los partidos a todo el país, algo que no parece muy difícil de solucionar hoy en día.